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sábado, 16 de abril de 2022

EL 'AMOR DE QUINTA CATEGORIA'

Por Franklin Diaz

cpuederd@gmail.com
He dicho en múltiples ocasiones, que el amor es un sentimiento que no se da a medias ni en trocitos, es decir, que nadie quiere un poco o quiere mucho, simplemente se ama o no se ama. Sin embargo, solemos confundirnos con personas que durante un determinado tiempo dan muestra de un afecto y cariño extremo por otra persona, y de un momento a otro, nos sorprenden con comportamientos destemplados, con vergonzosas expresiones de toxicidad afectiva, que simplemente rayan en lo ridículo. A ese tipo de expresiones afectivas, he querido llamarle: ‘Amor de quinta categoría’.

En términos generales, las categorías son clases resultantes de una clasificación de personas o cosas, según un criterio o jerarquía; de manera que, cuando hago referencia al ‘amor de quinta categoría’, estoy tratando de describir a un tipo de sentimiento, cuyas características, en principio, tienen un alto contenido afectivo, pero que por la contextura emocional de uno o los dos integrantes de una relación, se aprecian unos comportamientos extremistas, a veces tan tóxicos, que al explotar pueden desatar demonios.

Quienes actúan de este modo, juran que aman con locura y que en su afán por proteger al ser amado, suelen cometer errores, impulsados por unos celos enfermizos, por eso hacen suyas aquella frase que llevan consigo como su principal elemento justificativo y que de cierto modo entienden que con ella queda validada esa conducta indeseable. Esa frase es: "el que cela es porque quiere".

Los celos son una manifestación propia de los seres humanos, tan normales como el propio afecto, sin embargo, todo en esta vida tiene límites, de manera que, si se pierde la confianza y el respeto, y se está constantemente en alerta, pensando que la otra persona le engaña y en función de eso actúan, significa que hemos sobrepasado esas limitaciones y ya estamos frente a una situación de peligro inminente.

Pretender sacar a una persona de ese mundo es una tarea ardua, extremadamente difícil de controlar, porque quien somete a otros a un yugo sentimental, lo hace en un estado de embriaguez emocional muy complejo, difícil de afrontar, incluso para los más experimentados expertos de la conducta humana.

Quienes profesan ‘amor de quinta categoría’, suelen ser personas, aparentemente normales, cariñosas, afables, cortés, abiertos, etc., pero lo cierto es que todo esto constituye una estrategia para confundir a los demás, aunque en solitario reprime con violencia verbal y física, por todo aquello que el indeseable entiende se le ha irrespetado.

Claro, hay otros que no guardan apariencias, pues actúan tan pronto como sus alarmas detectan los supuestos peligros, que no son tales, y arremeten contra su compañero(a) sin importar el lugar y las circunstancias en que se encuentren.

Los amantes de quinta categoría son un estorbo para el desarrollo en todos los sentidos, son individuos que a base de terror pretenden controlar cada movimiento del ser que dicen amar. Incluso los hay tan extremistas, que un sueño de infidelidad, que son muy constantes, porque se suele soñar con todo aquello a lo que le prestamos mucha atención. Estos sueños desatan sus demonios, provocando su ira, que al final se convierte en el calvario de su subyugado.

El ‘amor de quinta categoría’ implica una guerra sin cuartel, donde hay un verdugo y un esclavo. El primero es extremadamente intenso y desconoce los límites del respeto, por eso invade la privacidad de la otra persona. El segundo es un ser infeliz, que arrastra una pesada cadena, pero sus debilidades emocionales le llevan a soportar todo tipo de maltratos, hasta el punto de validar las acciones de su verdugo, por eso no busca ayuda profesional y permanece en esa relación hasta que la muerte, de una forma o de otra, los separe. Está más que probado, que en una relación donde prima ‘el amor de quinta categoría’, no termina bien.

Si estás inmerso en una relación de este tipo, busca ayuda profesional, antes que sea demasiado tarde.*Franklin Díaz es coach y conferencista motivacional dominicano.

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