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En el transcurso de la vida, nos encontramos con frecuencia frente a puertas que se abren y cierran. Estas puertas no son simplemente estructuras físicas que se atraviesan, sino también metáforas de oportunidades, relaciones y decisiones que enfrentamos a diario. Reconociendo cuándo una puerta debe ser abierta y cuándo cerrarla es una habilidad vital que puede influir significativamente en nuestro bienestar.
Abrir una puerta implica tomar nueva oportunidad, aventurarse hacia lo desconocido y enfrentar nuevos desafíos. Puede ser aceptando oferta de trabajo, iniciar una relación, explorar un nuevo pasatiempo o aventurarse en un viaje emocionante. Abrir puertas es fundamental para el crecimiento personal y profesional, ya que nos permite expandir nuestros horizontes, aprender cosas nuevas y descubrir nuestro potencial no explorado.
Es importante saber que abrir una puerta no siempre es fácil ni exento de riesgos. Puede enfrentar miedos, superar obstáculos y salir de nuestra zona de confort. Sin embargo, es precisamente en esos momentos de desafío donde hay oportunidades más significativas para crecer y prosperar. Al abrir una puerta, nos comprometemos con el proceso de crecimiento y desarrollo personal, y permite experimentar la plenitud y satisfacción que proviene del descubrimiento y la superación.
Por otro lado, cerrar la puerta también puede ser poner fin a una situación, relación o camino que ya no usaremos. Implica poner fin a una amistad tóxica, abandonar un empleo insatisfecho, terminar con una pareja incompatible o dejar atrás un sueño que ya no es realista. Cerrar una puerta puede ser doloroso y desafiante, pero es importante para nuestro crecimiento y bienestar a largo plazo.
A menudo, nos aferramos a puertas que deberían cerrarse por miedo al cambio, al rechazo o a lo desconocido. Sin embargo, al mantener abiertas puertas que ya no nos llevan a donde queremos, nos impedimos a nosotros mismos avanzar y alcanzar nuestro verdadero potencial. Cerrar una puerta nos libera de las cargas del pasado y nos permite abrirnos a nuevas oportunidades y posibilidades que de otro modo no podríamos experimentar.
El arte de cerrar y abrir puertas reside en la capacidad de discernir cuándo es el momento adecuado para hacerlo. Esto requiere introspección, autoconocimiento y valentía para tomar decisiones difíciles cuando sea necesario. Al cerrar puertas de manera responsable y abrir nuevas con confianza, podemos forjar un camino hacia una vida más plena, satisfactoria y auténtica.
*Franklin Díaz es coach y conferencista motivacional dominicano.

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