La diabetes es una enfermedad crónica que aparece cuando el páncreas no produce suficiente insulina o cuando el organismo no utiliza eficazmente la insulina que produce.
La diabetes puede afectar a personas en todas las etapas de la vida: en la infancia, la edad reproductiva, la edad laboral y la vejez.
Mantener el nivel de azúcar en la sangre bajo control es un reto para las personas que viven con diabetes tipo 1 y tipo 2. Dieta, ejercicios y el chequeo de la glucosa pueden ayudar a reducir los riesgos de complicaciones a largo plazo.
La diabetes tipo 1 y 2 está caracterizada por los endocrinólogos (especialistas en las hormonas) como una enfermedad crónica, porque afecta los niveles de azúcar en la sangre, que produce la insulina, que es la hormona encargada de regular el nivel de azúcar en el sistema circulatorio.
Los expertos recomiendan reducir el consumo de productos que contienen almidón como arroz, yuca, papas y pan para evitarla. También, establecer una rutina de ejercicios diario hace una gran diferencia, además de mantener una rutina a la hora de la alimentación. Desayunar, almorzar y cenar a la hora indicada.
De igual manera, seguir las indicaciones de los proveedores de la salud en cuanto a los medicamentos. Mantener el azúcar bajo control es una lucha constante pero con grandes recompensas para la salud.
Desde 1980 el número de personas con diabetes en el mundo casi se ha cuadruplicado. Se estima que 425 millones de adultos padecían diabetes en 2017, frente a los 108 millones de 1980, según datos de Naciones Unidas.
Todos los tipos de diabetes pueden provocar complicaciones en diversas partes del organismo e incrementar el riesgo de muerte prematura.
Gran parte de los casos y sus complicaciones podrían prevenirse con una dieta saludable, actividad física regular y un peso corporal normal, y evitando el consumo de tabaco.
*La autora es periodista y escritora, publicó el libro "Lo hice".

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