rnpagan@verizon.net
Hoy me apoyo en un pasaje bíblico: “El hombre perverso levanta contienda, y el chismoso aparta a los mejores amigos”. El cizañero, en su práctica, busca placer para reducir el estrés generado por un reto, una demanda o una amenaza. Para unos, es falta de moral; para otros, un mecanismo de cohesión grupal que establece normas y castiga a quienes las violan; y hay quienes lo interpretan como un ejercicio de complicidad al chismear.
Cuando un chisme te afecte o te tiente a formar uno, detente, toma tu tiempo, regula tus emociones y practica el perdón, incluso el auto perdón. Tú solo controlas tus acciones. Y recuerda: mientras haya vida, la perversidad y el chisme existirán. Lo importante es no permitir que definan tu carácter ni tu paz.
*El autor es doctor en administración pública y gerencia estratégica.

1 comentario:
Excellent artículo, nos invita a detenernos, regular o màs bien administrar nuestras emociones y por supuesto proteger nuestra paz que es lo mas importante . Gracias Pagan .
Publicar un comentario